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Borradores

Borradores (09-02-10)

Primera parte:

Actuación y entrevista: Alonso Martínez (guitarra) y Fernando Bastos (voz)

Plató: Fernando Aínsa, editor y escritor.

Reportajes: Jorge Herralde, editor de Anagrama; Diana Zaforteza, editora de Alfabia.

Segunda Parte:

Plató: Santiago Arranz, artista

Reportajes: Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires; Quino Villa, escritor en aragonés; ‘La chanson de Roland’, documental franco-aragonés.

Actuación: Alonso Martínez (guitarra) y Fernando Bastos (voz)

CHARLA HOY SOBRE SENDER EN HUESCA

CHARLA HOY SOBRE SENDER EN HUESCA

Esta tarde, invitado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, Antón Castro (el mantenedor de este blog con el equipo de ‘Borradores’) dará una conferencia en el salón de actos de Multicaja sobre Ramón José Sender y uno de los libros que más me gustan de él: ‘Álbum de radiografías secretas’, que había publicado Destino el mismo año de su muerte y que hace poco rescataron Mario de los Santos y Óscar Sipán para Tropo Editores.

 

Antón Castro hablará de algunos personajes que conoció Sender y que le marcaron especialmente como Nancy Cunard, Simone Weil, Frieda Kahlo (sic), que no le cayó demasiado bien (dice, por cierto, que se entendía con un joven, Angelito), Simone de Beauvoir (recuerda un detalle muy entrañable: fue con ella a llevarle flores a la tumba de Cipriano Mera, de quien habla maravillas),  Albert Camus (“el ordinario ser excepcional”), Ernest Hemingway, William Faulkner, John Dos Passos, Dylan Thomas, Louis Ferdinand Celine o, entre otros muchos, Bertrand Russell con quien jugó una tarde al ajedrez.

Ramón José Sender oyó una vez de labios de Fernando de los Ríos: “Usted tiene una estrella especial y un futuro”.

Ramón José Sender y su 'Álbum de radiografías secretas'. Conferencia. Salón de actos de Multicaja. 19.30. Huesca. En la foto el cartel de Natalio Bayo, con el que ha rendido homenaje a Fernando Pessoa y Almada Negreiros.

 

Rescato un artículo algo extenso sobre Ramón José Sender (1902-1982)

 

SENDER, EL APASIONADO ESCRITOR,

EL FAUNO IRREDUCTIBLE

 

ANTÓN CASTRO

Ramón José Sender (1901--1982) comenzó en 1942 la primera parte de Crónica del Alba y la terminó 24 años después con un poema de despedida. A lo largo de casi un cuarto de siglo de destierro redactó nueve novelas y  más de 1300 páginas, en letra más bien apretada por no decir diminuta. Crónica del alba es un empeño obsesivo de Sender, tal vez el más ambicioso y más revelador, y sin duda alguna uno de los mejores y más emotivos de las letras ibéricas del siglo XX. Nos acuden a la cabeza de inmediato La forja de un rebelde de Arturo Barea, Los pasos contados de Corpus Barga, El laberinto mágico de Max Aub o La creación del mundo de Miguel Torga. Novelas de una vida: torbellinos de memoria. Al fondo, con sus caretas, con esa mezcla de objetivismo, realidad inventada y atmósferas secas y mágicas, está el discurrir de su existencia: el esforzado trayecto que le convirtió en hombre y en escritor en un país en llamas o derrotado que aspiraba a la libertad máxima y se desvió hacia el fascismo.

            Sender crea un alter ego como Pepe Garcés, apellido que tomó de su madre, que “murió bajo un cielo lluvioso” en el campo de concentración de Argelés en noviembre de 1939. Acudió al subterfugio del manuscrito encontrado: tras el fallecimiento de Garcés se hallaron unos cuadernos autobiográficos que abarcaban su existencia: su niñez, la presencia del capellán Mosén Joaquín Joaquín y de Valentina, aquella muchacha que será su imborrable cómplice de ternuras y que lo hará desde muy niño “Señor del amor, del saber y de las dominaciones”. Garcés pretenderá compendiarlo todo con el aliento totalizador de un gran novelista. Y ese todo supone una aventura individual, la crónica detallada del despertar al conocimiento, que acabará desplazándose hacia un contexto social de violencia política, de subversión, de crecimiento vertiginoso con camaradas, escritores o muchachas que se ofrecen, entre el desespero y la pasión, en las tiendas de campamento, como aquella levantina Irene que le recuerda a su pasado amor, como Trini de la Huerta que encarna la perversión y las artes obscenas de la lascivia. Como aquella Guerrero, “la guerrera”, que le provocaba mil y una sensaciones con su rotunda hermosura tal vez sin saberlo. Al fin y al cabo, Pepe Garcés-Ramón Sender era un conquistador desaforado del que no siempre te podías fiar.

            Si en Crónica del alba (la primera novela, cuyo título coincide con el título de la serie), Pepe Garcés recrea el clima de infancia, ese edén de juegos y amores iniciales, de complicidad con el cura que inmortalizó para siempre Anthony Quinn; en Hipogrifo violento el relato transcurre en el internado de Reus, en un ambiente religioso y opresivo, allí materias como la pobreza, la santidad o la inmortalidad (“es como una estatua”, escribe Sender) encienden las discusiones de los jóvenes. Sender se sirve en esta entrega, y en todo el proyecto, de poemas y en particular de La vida es sueño de Calderón, que es el autosacramental que configura la acción más o menos simbólica de la novela. En La Quinta Julieta (hay una edición reciente, en un tomo suelto, de la Diputación de Zaragoza, 2001), Pepe Garcés invoca una parte de su vida en Zaragoza: el descubrimiento de la ciudad, sus paseos, sus amigos, sus encuentros con Valentina (a la que no podrá olvidar ni un instante) y, en especial, la visita a La Quinta Julieta, que tal como dice José-Carlos Mainer al prólogo a la reedición en dos tomos con estuche de Crónica del alba (Destino, 2001), evoca un capítulo de la ópera Lohengrin con esa llegada en barca-cisne a través del Canal Imperial de Aragón. El episodio no es imaginado aunque sí tenga correspondencias wagnerianas: hay postales de época y numerosas fotos de José Antonio Dosset que captan el hermoso momento. Crónica del alba tiene el mérito de convertir Zaragoza en una ciudad literaria de primer nivel, algo que también harían años después con gran fortuna José María Conget, Cees Noteboom en varios de sus libros e incluso jóvenes autores como Félix Romeo en Dibujos animados o Discothèque.

            El mancebo y los héroes y La onza de oro se centran en Zaragoza también e iluminan ese modo en que el personaje, sin despojarse de sus tribulaciones, acredita que vive en una urbe agitada por los cines, las manifestaciones, los desórdenes y el impacto de los anarquistas. Los niveles del existir y Los términos del presagio discurren en el Bajo Aragón –en Caspe principalmente, Alcañiz, donde fue mancebo de botica y seductor, La Puebla de Híjar, de manera ocasional, etc.-- y ahí vemos al héroe enfrentado a un nuevo destino como dependiente de botica, enamorado de Isabel, esa libérrima muchacha que conoce todos los secretos carnales, incluso los del sexo oral, y acabará embarazada. Ese joven es el mismo que ha echado un ojo a Milagros Guerrero, la muchacha alcañizana de la que no se olvidaría ni en el exilio como vemos en la carta que conservaban Emilio Molíns y su sobrino el pintor Jorge Gay Molíns.

En las dos últimas piezas, Pepe Garcés intenta crecer como periodista y como escritor, aunque lo que de veras le caracterizaba era su pasión por la literatura, algo que revela mediante su torrencialidad lectora. En aquellos días del Ateneo y de las tertulias, de la vida a la intemperie, abundan los Ramones madrileños, entre ellos Ramón Gómez de la Serna, que daba conferencias a lomos de un elefante o entrevistaba a una muñeca en el Torreón de Velásquez, y el gran Valle—Inclán, que le prologaría su primer peligro: El problema religioso en Méjico (1928). En esas últimas entregas, vemos a Pepe Garcés-Ramón Sender en el centro del polvorín de sangre, de odio y de muertes. Está ahí más moribundo que vivo, en plena Guerra Civil, en el desmoronamiento del país, en el campo de concentración, abrazado a un puñado de cuadernos que son el recuento personal de su existencia y de una historia colectiva, un nudo y un nido de personajes y mitos, el fervor hacia una tierra (Aragón) y su lengua y sus tradiciones, y a la vez la ficción con su inevitable carga documental. Páginas de aprendizaje, páginas de amor y búsqueda donde la vida es como un río que fluye o un torrente salvaje de emociones, páginas donde erotismo y amistad se funden, donde religión y política se entreveran, donde la derrota se impone contra los ideales de la República y de la libertad de una nación que empezaba a transformarse en ese país de todos los demonios que cantaría Gabriel Celaya.    

            A lo mejor no es éste el mejor libro de Sender. Libro de libros: torbellino de la memoria recuperada, ya lo hemos dicho. Tiene otras páginas bellísimas y poderosas en Imán, Réquiem por un campesino español, El rey y la reina, El lugar de un hombre o Mr. Witt en el Cantón, por invocar algunos títulos incuestionables. Pero en Crónica del alba está el artista total: el hombre y el narrador, el despatriado y sus demonios, el joven obsesionado por el arte de narrar y el arte de amar, el ser humano despojado de país y de patria. Sender tuvo siempre vocación de seductor. Fue enamoradizo y obtuvo sus éxitos. De joven, en Huesca, frecuentó a Fermina Atarés, la madre de los hermanos Antonio, Carlos y Ángeles Saura, pianista y muy amiga de Pilar Bayona; en la posguerra solían tocar en la intimidad a cuatro manos. Más tarde se casó con Amparo Barayón, camarera, pianista y excepcional mecanógrafa de alguno de sus libros (Mr. Witt en el Cantón, entre otros), que fue asesinada en Zamora apenas comenzada la Guerra Civil. Luego tuvo relaciones esporádicas, más fugaces que felices, salvo la que mantuvo con Florence Hall, su segunda esposa. Esta mujer, de grandes ojos, delicada y protectora, también fue su traductora al inglés. Jamás dejó de amarlo pero se separaron pronto. Ramón José Sender era un solitario cazador de corazones, un volcán de deseo, pero carecía de talento y capacidad para retener a las mujeres a su lado. Aún de anciano seguía estremecido por la belleza de las muchachas jóvenes, de las chicas de instituto que pasaban con su cabello de cola de yegua, y sonreía con Luz Campana de Watts acerca de sus apetitos carnales. Aún recordamos su risa, su picardía, su exaltación de la vida.

En cambio, como narrador (es el más traducido de las letras españolas tras Cervantes) fue capaz de crear grandes personajes femeninos: ninguno, desde luego, como la adorable Valentina, que es una criatura mítica y un espejo que invoca la pureza. Pero tampoco olvidamos a la protagonista de El rey y la reina, aquella señora atormentada y sometida a un combate de esclavitud social y sexual con su criado, o la joven y pizpireta esposa de Mr. Witt en el Cantón, capaz de desencadenar un terremoto político en Cartagena y de provocar los celos de su marido. O la pintoresca Nancy, coleccionista de vocablos para una tesis. Una mención especial merece nuestra Milagros Guerrero. Es como una aparición huidiza: como esa imagen del amor que flota y te llena las últimas habitaciones de la sangre. A Sender le desordenó las emociones y una de las frases que le dedica no deja lugar a dudas. “Cuando veía a la Guerrero (o a la guerrera como decía el boticario haciendo un juego de palabras inocente), sólo me faltaba relinchar, y que ella me perdone si ve estas líneas algún día, pero no podía evitar mi inclinación apasionada, tantos y tan apelativos eran sus encantos, aunque ella se condujera de un modo discreto y recatado y absolutamente honesto”.

            Ramón José Sender, bien se ve, era un fauno irreductible.

ENTREVISTA CON CASTRO PRIETO*

ENTREVISTA CON CASTRO PRIETO*

Juan Manuel Castro Prieto es fotógrafo y positivador. Miembro de Agencia VU desde 2001, Castro Prieto ha sido reconocido con el Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid en 2003 y el Premio Bartolomé Ros de PHotoEspaña en 2002.


Es autor de numerosos monografías, entre ellas destacan Extraños (Editorial Lunwerg, 2003) y Perú. Viaje al sol (Editorial Lunwerg, 2001).


El año pasado presentó Etiopia, una exposición en el Teatro Fernán Gómez Centro de Arte con catálogo publicado por Lunwerg.


Su obra es representada por la Galería Blanca Berlín en Madrid y forma parte de colecciones públicas y privadas, incluyendo La Fundación Colectania.


Este año será maestro de los talleres de Campus PHE que se celebran en febrero. Castro Prieto habló con PHE.es sobre su trayectoria, sus proyectos actuales y las ideas que pondrá en práctica en su taller.

 

 



PHE- Ahora eres un fotógrafo consolidado ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía?


Juan Manuel Castro Prieto-
Desde antes de empezar a tomar fotos sentía una atracción especial por la fotografía, así, al tirar el primer rollo comprendí que era el lenguaje que había estado esperando.


Después aprendí de forma autodidacta tropezando con todas las piedras, fue un aprendizaje duro pero me ha permitido poder enfrentarme a todas las situaciones.

PHE- Has viajado a Perú en numerosas ocasiones. En Perú, viaje al sol tu forma de acercarte a este país tiene aires oníricos ¿Cómo surgió la idea de este trabajo y la forma en que lo desarrollaste?


CP-
Comienza en el año 1990 cuando el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la editorial Lunverg nos encargan la selección y ampliación de la obra del maestro fotógrafo peruano Martín Chambi a Juan Manuel Díaz Burgos y a mi.


Así descubro un país que me fascina y regreso una y otra vez; en un principio sin un propósito claro, después con el objeto de desarrollar un diario fotográfico. Perú Viaje al sol es un trabajo fruto del sentimiento y los sueños.


Esa es la principal diferencia con Etiopía, que es un trabajo mas racionalizado y donde el objetivo es hacer una reflexión sobre la memoria ancestral del ser humano y el conflicto con la cultura moderna.



PHE- Etiopía transmite una vivencia de lo cotidiano. ¿Qué es lo que más te impresionó de esta experiencia en África? ¿Qué querías reflejar con este trabajo?

CP-
Como he dicho anteriormente Etiopía reflexiona sobre el choque cultural entre la forma de vida del hombre “primitivo” y el actual partiendo de la observación de la vida cotidiana, no se trata, pues, de un diario personal íntimo.



PHE- Has hecho fotos en la casa de los pintores Madrazo en Madrid. La preocupación por la memoria aparece en La seda rota ¿A qué valores quieres dar relevancia cuando trabajas con este tema de la memoria?


CP-
Me interesa tanto la memoria a nivel individual como colectivo e intento contestar una serie de preguntas: ¿Qué es lo que guarda el ser humano? ¿Porqué somos como somos?, etc...

El trabajo sobre la memoria lo planteo como un conjunto de proyectos cuyo nexo de unión es una reflexión sobre la memoria.


PHE- ¿Cómo has vivido la llegada de la era digital? ¿Conviven lo analógico y lo digital en tu trabajo?


CP-
No solamente conviven sino que colaboran, trabajo con película tradicional y después digitalizo el negativo, de esa manera aprovecho las ventajas del analógico con las posibilidades del digital.


Fundamentalmente me ha permitido trabajar en color, antes no controlaba todas las variables, no obtenía los colores que yo deseaba y ello me hacía abandonar la idea de realizar el proyecto en color.


PHE- ¿Cuál ha sido el proyecto más difícil o más arriesgado al que te has enfrentado como fotógrafo?


CP-
El proyecto sobre la memoria es sin duda el más importante de los emprendidos pues, como he comentado, engloba varios subproyectos y me llevará hasta el final de mi carrera, no creo que pueda finalizarlo.



PHE- ¿Podrías compartir con nosotros los proyectos en los que te encuentras trabajando actualmente?



CP-
He vuelto a viajar a Perú pues estoy siguiendo la huella del maestro Martín Chambi, estudiando las trasformaciones de la sociedad Cuzqueña pero también analizando la evolución del lenguaje fotográfico en estos 80 años. El resultado final será un libro y una exposición con fotografías de Martín Chambi y mías. No tiene nada que ver con Perú, Viaje al sol.


También tengo el proyecto de fotografiar los museos más importantes del mundo con el propósito de contestar a las preguntas que me hacía anteriormente y asimismo visitar colecciones privadas, gabinetes de curiosidades, archivos, bibliotecas, etc.


Acabo de terminar un ensayo sobre la memoria de Albarracín. Continuo un trabajo que empecé hace 4 años y en el que exploro mi propia memoria recogiendo en el pueblo de mis padres la huella del pasado pero también del presente y tratar de hacer una proyección del futuro, es quizás el proyecto más ilusionante.



En breve comienzo el proyecto colectivo “Un hecho, tres miradas”, un estudio sobre la incidencia de la migración que pretende contribuir a la construcción de una memoria visual sobre el rol que cumple la mujer emigrante como agente de desarrollo en su país de origen y en su país de acogida.


Ahora mismo, a iniciativa de La Fábrica estoy realizando un trabajo sobre la obra “Bodas de sangre” de Federico García Lorca.


PHE- En febrero serás maestro de uno de los talleres de Campus PHE ¿Qué quieres transmitir a los alumnos que acudan a tu clase? ¿Qué expectativas tienes para esta actividad?


CP-
Quisiera establecer un diálogo con los asistentes de tal manera que no fuese una conferencia sobre mi obra sino un intercambio de reflexiones y conocimientos, creo muy interesante que analicemos entre todos no sólo mi trabajo sino también los trabajos de los asistentes.

No trato de enseñar a hacer fotografías sino plantear una serie de debates alrededor del lenguaje fotográfico que nos permita clarificar ideas y enriquecernos mutuamente.

 

*Esta entrevista corresponde a La Fábrica. La han remitido esta misma mañana.

'ZONA DE OBRAS' ELIGE A TACHENKO

'ZONA DE OBRAS' ELIGE A TACHENKO

LA APUESTA DE ‘ZONA DE OBRAS’: TACHENKO

 

Jóvenes por siempre (08 de febrero DE 2010)

Una vida entera dedicada a la búsqueda de la canción perfecta tiene sus gratificaciones: el nuevo álbum de los maños suena a obra definitiva y a tarea cumplida.

 

No conviene dejarse engañar con los títulos de Tachenko: más allá de un humor indiscutible que funciona muy bien, lo suyo va muy en serio. Y su nuevo disco, Os reís porque sois jóvenes, confirma sus aspiraciones y da en el clavo: más que nunca, el grupo de Sergio Viñadé y Sebas Puente se trepa al árbol de la canción para llegar hasta lo más alto.

A diferencia de sus anteriores trabajos, cuando el grupo tenía otra formación y grababa para otro sello, esta vez el conjunto funciona muy por encima de las individualidades. Traducción: hay muchos hits en potencia, más de uno y cada cual más adictivo, pero la presencia de esos temas que se adhieren al cerebro (El resplando’r y Sombras, tormentas son los que más fuerte y más rápido golpean), conviven a la perfección con otros menos carismáticos, aunque igual de consistentes. Os reís… es un disco con todas las letras.

Grandes melodías, el ánimo intacto y un sonido que no tiene nada que envidiar a sus próceres anglo: el tiempo pasa para todos, pero nada como el buen pop para renovar el espíritu.

 

*La espléndida revista ‘Zona de Obras’ realiza todos los días una apuesta musical, literaria, artística y cinematográfica. Hoy le toca a este estupendo grupo cuyo álbum recomendaremos en breve en ‘Borradores’. En cuanto nos hagamos con él.

EDICIÓN, MÚSICA, ARTE, CINE Y LITERATURA, EN 'BORRADORES'

EDICIÓN, MÚSICA, ARTE, CINE Y LITERATURA, EN 'BORRADORES'

Actuación y entrevista: Alonso Martínez (guitarra) y Fernando Bastos (voz)

Plató: Fernando Aínsa, editor y escritor; Santiago Arranz, artista

Reportajes: Jorge Herralde, editor de Anagrama; Diana Zaforteza, editora de Alfabia; Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires; Quino Villa, escritor en aragonés; ‘La chanson de Roland’, documental franco-aragonés.

 

El cantante Fernando Bastos y el guitarrista Alonso Martínez presentan el dúo Bastos & Martínez de canción de autor con trasfondo de jazz con dos temas: ‘La intemerata’ y ‘Soy no se qué’.

Visitan el plató el escritor, profesor y editor Fernando Aínsa, escritor nacido en Mallorca de origen aragonés. Fernando Aínsa habla de la novela ‘Los que han vuelto’ (Mira editores), donde narra la historia de un exiliado y su hijo, de su compleja relación, de la memoria Guerra Civil española, del golpe de Estado de Pinochet y de la nostalgia que siempre acecha. Aínsa, además, habla de su libro de microrrelatos ‘Prosas entreveradas’ (Cálamo) y recompone su existencia de ‘niño de la guerra’. El otro invitado al set de Borradores es el pintor y escultor Santiago Arranz, nacido en Sabiñánigo en 1959, que presenta en Bogotá y Cali su exposición ‘El discurso de lo real’, que resume su trabajo con arquitectos, sus intervenciones artísticas en distintos edificios y algunos de sus proyectos constantes: la ciudades invisibles, los vocabularios, la atracción por las letras y los símbolos.

Además, Borradores ofrece varios reportajes: uno, desde el Museo Pablo Gargallo, con Jorge Herralde, editor de Anagrama que celebra su 40 aniversario; Herralde recompone la trayectoria de la editorial, sus bibliotecas (Capote y Nabokov), su apuesta por el ensayo y por las traducciones, y también se hace eco de la presencia del ‘Aragón Power’ en el sello con la presencia de Martínez de Pisón, Javier Tomeo, Soledad Puértolas, Félix Romeo, Ismael Grasa, Jesús Moncada o Mariano Gistaín, entre otros. Otra joven editora, criada en Zaragoza, Diana Zaforteza, explica las claves y las líneas del sello Alfabia, que ha publicado títulos como los ‘Diarios de Andy Warhol’ o distintos libros de autores como la premio Nobel Wislawa Szymborska, Lord Dunsany, Leonard Cohen o, próximamente, a otro premio Nobel: William Faulkner.

También se ofrece una entrevista-reportaje con Ricardo Ramón Jarné, el oscense que dirige el Centro Cultural de España en Buenos Aires, tras su paso por la República Dominicana y por Perú. Ricardo Ramón analiza sus líneas de trabajo, sus trabajos de coedición, su pasión por el Cono Sur y su apoyo constante a las iniciativas y creadores aragoneses. Quino Vila comenta su último libro, en chistabín, ‘Una tremenera de cuentez’ (Xordica) y define en castellano y aragonés las constantes de su obra: el sentido evocador, la relación con el paisaje, el carácter oral de sus narraciones, la vinculación con un espacio concreto.

Además, Borradores se traslada al palacio de la Aljafería y ofrece un reportaje sobre el rodaje de la serie francesa ‘La Chanson de Roland’ o el ‘Cantar de Roldán’. Carlomagno y su paladín Roldán intentaron conquistar Zaragoza al rey Marsilio en el 778 sin suerte, y luego, en Roncesvalles vivieron otro infortunio en forma de batalla. El historiador Antonio Ubieto sostenía que esa batalla había sido en Hecho, en Siresa, en la Boca del Infierno, y de todo eso se habla en esta producción franco-aragonesa.

'CIEN AÑOS DEL CENTRO ARAGONÉS DE BARCELONA'

'CIEN AÑOS DEL CENTRO ARAGONÉS DE BARCELONA'

Un libro editado por la Vicepresidencia del Gobierno de Aragón y por el Centro Aragonés de Barcelona repasa la historia de este centro desde su fundación, en el año 1909, hasta la actualidad. La obra, escrita por el periodista Antón Castro, se ha presentado esta mañana en un acto celebrado en el Edificio Pignatelli en el que han participado el vicepresidente y portavoz del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel, el presidente del Centro Aragonés de Barcelona, Jacinto Bello, y el autor.

En la presentación, el vicepresidente ha expresado su admiración por las comunidades aragonesas en el exterior y ha afirmado que ''son enormes embajadores de Aragón en todo el mundo''. Además, ha recordado que existe una ley que regula las relaciones entre el Gobierno de la Comunidad Autónoma y estas comunidades y que el Estatuto de Autonomía se refiere a ellas de manera explícita. José Ángel Biel ha afirmado que ''hay que incrementar si cabe las actividades con las Casas de Aragón y, especialmente, con el Centro Aragonés de Barcelona''. El vicepresidente ha recordado también que este año se celebrará el Congreso de las Casas y Centros de Aragón en el exterior.

La obra presentada hoy recoge, a través de textos y de doscientos documentos gráficos, la historia centenaria de esta institución. El libro aborda esta extensa trayectoria con una visión que va más allá de lo meramente cronológico y se acerca a las historias humanas, las anécdotas, las visitas ilustres y la vida cotidiana del Centro.

El libro, de 220 páginas y cuya portada reproduce el mural que Jorge Gay pintó para el vestíbulo del Centro, se divide en diversos capítulos:

Una travesía de 100 años

En esta parte, el autor narra las ilusiones de un grupo de aragoneses afincados en Barcelona que el 3 de enero de 1909 fundan el Centro Aragonés. En sus primeros años el centro se dedicaba a tareas relacionadas con la actividad de los ateneos y de clubes excursionistas, así como a labores sociales y de beneficencia. El capítulo da cuenta también del baile de sedes que sufrió el Centro hasta 1914, cuando el arquitecto Miguel Ángel Navarro empieza a construir la actual sede con el magnífico teatro Goya. El autor relata el paréntesis de la Guerra Civil y los oscuros años de la posguerra, así como la celebración de las bodas de oro del Centro en 1959, la recuperación como lugar de encuentro en los años 60, el activismo de la década de los 70 y la prolija actividad que ha desarrollado hasta nuestros días con frecuentes festivales, iniciativas culturales, publicaciones, etc. Algunos de los hitos más recientes han sido la gala del centenario, celebrada en marzo del año pasado, y la entrega por parte del alcalde de Barcelona de la Medalla de Honor de la ciudad en diciembre de 2009.

El edificio en imágenes: del plano a la casa habitada

En este apartado se repasa la historia del edificio, ubicado en la céntrica calle Joaquín Costa de la capital catalana, sede del Centro desde el año 1916. El libro recoge algunos de los primeros planos del arquitecto, así como dibujos, y fotografías pasadas y recientes tanto del exterior como del interior del Centro.

 

Fotocronología de cien años

En este capítulo se repasa la historia del Centro Aragonés de Barcelona a través de los objetos cotidianos que han formado parte de la vida de la institución: carteles, facturas, boletines, documentos administrativos, cartas, libro de firmas, etc así como de una rica colección de fotografías.

Estas imágenes sirven de punto de partida para narrar multitud de anécdotas (como la carta de agradecimiento que el científico Santiago Ramón y Cajal envió en el año 1933) y dar testimonio de las visitas ilustres que el Centro ha recibido, como la del escultor Pablo Serrano, los cantantes de ópera Montserrat Caballé, Bernabé Martí y Pilar Lorengar, estudiosos como José Carlos Mainer, Antonio Ubieto o José Manuel Blecua, músicos como Antón García Abril o las máximas autoridades políticas de Aragón y Cataluña.

Guillermo, el pintor que fue cónsul

El libro dedica un capítulo completo a la vida y la obra de Guillermo Pérez Baylo, un zaragozano que iba para cónsul y que acabó convirtiéndose en uno de los cartelistas españoles más importantes del siglo XX. En los años 30 ya destacaba en Zaragoza por esta actividad. Posteriormente se estableció en Barcelona donde abrió un estudio de ilustración. "Guillermo", como se le conocía, siempre mostró cariño y gratitud para el Centro, para el que realizó numerosas ilustraciones de temas aragoneses.

En 1993, el Centro Aragonés de Barcelona le dedicó una exposición retrospectiva con lo mejor de su producción. El libro reproduce una muestra significativa de la obra de este aragonés.

Jorge Gay y el mural El lugar de los sueños

El capítulo recoge una fotografía a doble página del mural que el pintor zaragozano Jorge Gay, por encargo del Gobierno de Aragón, realizó en el vestíbulo de accesos de la sede del Centro con motivo del centenario. Además se explica la interpretación de este mural y se relata la nómina de artistas que han colaborado activamente con el Centro a lo largo de su historia.

Los presidentes

Desde el oscense Hermenegildo Gorría, primer presidente del centro Aragonés de Barcelona, hasta el darocense Jacinto Bello, actual mandatario de la institución, 27 personas han ostentado este cargo. El libro recorre la figura de los presidentes del Centro con textos acompañados por sus carnets de socio y fotografías.

Grupos y secciones

Por último, el libro realiza un homenaje a quienes participan diariamente en las actividades del centro. Actualmente existen grupos de coro, de tambores, un taller de música tradicional, un grupo de danzas y un grupo de jotas.

*En la foto, fragmento de uno de los murales de 'El lugar de los sueños' que ha pintado Jorge Gay en el Centro Aragonés de Barcelona.

 

NUEVO CD DE LUDMILA MERCERÓN

NUEVO CD DE LUDMILA MERCERÓN

Escribe José Luis Orós:

 

Hoy viernes 5, a partir de las 19:30 en Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Ludmila Mercerón presentará en acústico su nuevo CD ‘Más que un sentimiento’. Le acompañarán en esta presentación sus amigas Carmen París y María Perez Collados, que han colaborado con sus voces en la grabación del CD. Un CD que en forma de bolero llega al corazón.

 

NOTA DE PROMOCIÓN DEL DISCO

Acude al bolero, a la canción intimista, al pregón, al son, a la rumba, a veces como mujer fatal y otras veces como encantadora perla del caribe para expresar sus emociones. La cantante y pianista encuen­tra entre la voz y el piano, el equilibrio perfecto que hace de éste trabajo un exquisito ejemplo de sencillez. Es un tri­buto a figuras cubanas de gran renombre: Mariano Mercerón, Bola de Nieve, La Lupe, José Antonio Méndez, Celia Cruz y Celeste Mendoza porque en cada canción se puede apre­ciar el estilo creativo de los grandes.

 

‘Más que un senti­miento’ es el segundo trabajo discográfico de la artista cuba­na afincada en Zaragoza. En ésta ocasión son los sentimien­tos que provoca el amor los protagonistas de sus historias.

 

Ludmila Mercerón canta un desgarrador bolero “Desamor” con la inconfundible Carmen París donde intervienen Carlos Calvo (saxofón tenor), Toto Soviesky (bajo) y Olvides Ri­veaux (percusiones). En una sosegada melodía “Déjala correr” canta con María Pérez-Collados. Musicaliza un poema de Jordi Martínez “Mundos Distintos” acompañada por el Cuarteto de Saxofones “Magic Quartet de Santiago de Cuba. Y con el percusionista cubano Julio Salazar interpreta una rumba “No hay perdón” donde -a capella y al estilo más haba­nero- canta contra el maltrato.

*He encontrado esta foto en varios lugares de Internet.

HOY PRESENTACIÓN DE 'CIEN AÑOS DEL CENTRO ARAGONÉS DE BARCELONA'

HOY PRESENTACIÓN DE 'CIEN AÑOS DEL CENTRO ARAGONÉS DE BARCELONA'

Esta mañana, a las doce y media, en la sala Jerónimo Zurita del edificio Pignatelli (Paseo María Agustín, 36) se presenta el libro ‘Cien años del Centro Aragonés de Barcelona’, que he redactado en estrecha colaboración con la bibliotecaria Cruz Barrio, Ramón Salanova y Aloma Rodríguez. Es un libro de 200 páginas, repleto de fotografías históricas y recientes que realiza un recorrido por los grandes hitos del Centro: su fundación en 1909, la creación del gran edificio de Miguel Ángel Navarro entre 1914 y 1916, la importancia del ‘Boletín’, que se convirtió en un instrumento de divulgación constante, figuras como Calvo Alfaro, Isidro Comas Macarulla, Gaspar Torrente, José Aced, García Villas, llamado ‘el pequeño Costa’, el orfeón Goya, que dirigió Mariano Mayral, la política de exposiciones, los conferencias, las coediciones, el teatro Goya, que recibió a Raquel Meller, Carlos Gardel o a Margarita Xirgu, acompañada de Manuel Azaña, etc. También se habla de algunas pugnas políticas en los años 20 y 30, de los años oscuros del franquismo, de la pujanza de la Transición y de las apuestas de futuro. Se incluyen capítulos dedicados a Guillermo Pérez Baylo, a Jorge Gay, que ha realizado el cartel del centenario y el mural ‘El lugar de los sueños’, y otro extenso a la veintena de presidentes. En la presentación del libro estará el actual presidente, el darocense Jacinto Bello.

 

Cien años del Centro Aragonés de Barcelona. Antón Castro. DGA & Centro Aragonés de Barcelona. 2090. Presentación: Jacinto Bello, José Ángel Biel y Antón Castro. Sala Jerónimo Zurita, a las 12.30 horas. Entrada libre. Fachada del Centro Aragonés de Barcelona.

 

Si tenéis un rato libre esta mañana, estáis invitados.