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ALBERT CAMUS: EVOCACIÓN Y ELOGIO

 

Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1912- Le Petit Villeblevin, Francia, 1960) era hijo de un operario en una finca de viñedos que perdió la vida en 1914 durante la Primera Guerra Mundial y de una argelina, analfabeta y sorda, de origen menorquín. De joven fue portero de fútbol y siempre tuvo una gran vocación por aprender. Fue un escritor precoz. En 1940, cuando la vida se le había puesto difícil en su país, se trasladó a París, y allí trabajó en ‘Paris-Soir’, fue lector para Gallimard y, en tiempos de guerra, dirigió ‘Combat’. Se alejó del comunismo y se acercó al anarquismo, aunque más que un ideólogo al uso fue un ciudadano ético que intentó entenderse a sí mismo y a los demás. Inscrito en la corriente del existencialismo, sobre todo tras la publicación de ‘El extranjero’ (1942), un libro sobre el extrañamiento de la vida y la indiferencia ante las pasiones humanas y las propias desgracias, y ‘La peste’ (1947), Camus nunca se sintió cómodo bajo ninguna etiqueta. Se enemistó con su amigo de antaño Jean Paul Sarte, éste le reprochó que la suya era una rebeldía estética, una pose, e intentó mitigar las diferencias entre Argelia y Francia. El gran amor de su vida fue la coruñesa María Casares; curiosamente, Camus fue autor de varias piezas teatrales, entre ellas la exasperada ‘Calígula’ o ‘El malentendido’, y de joven había dirigido una compañía. Recibió el Premio Nobel en 1957 a los 44 años.  Tres años después, desoyó su propia intuición de viajar siempre en tren y se subió a un Facel Véga Coupé que conducía Michel Gallimard, el sobrino de su editor. Se estrellaron el 4 de enero de 1960, hace ahora medio siglo, y el escritor llevaba en su reducido equipaje el billete de tren de ese día y el manuscrito de ‘El primer hombre’. Desde entonces la figura y el magisterio de Albert Camus no han dejado de crecer.

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